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Un crimen loco y perfecto

Pero sólo se paga con sangre dijeron ellos en medio de la conversación llevada a cabo en esa sala de juntas. Esta es una deuda que sólo se paga con muerte y la muerte de alguien que no tenga nada que ver con la deuda - prosiguieron analizando… no es fácil… todos los que nos deben están relacionados con la deuda de una u otra forma. ¿Cómo podremos saldarles la deuda? La única opción es que uno de nosotros se haga como uno de ellos y muera.

Fue una decisión muy difícil, sobretodo porque el que decidieron que muriera era el hijo y el que lo iba a entregar era su propio padre. La otra persona que estaba ahí dijo: lo que yo puedo hacer es sustentarte en toda esa misión para darte fuerza en todos los momentos.

No se diga más. Empecemos el plan. Un plan que duró mucho tiempo y que incluía primero formar un pueblo y propiciar que lo dirigiera un tipo de gobierno. Luego implicó que se fuera a vivir en medio de las personas deudoras, haciéndose como uno más de ellos. Fueron pasando los años y a medida que la hora de morir se acercaba, él mismo debía propiciar que lo juzgaran por un crimen específico, para ser condenado a muerte y tener una de las muertes más viles de ese entonces: una que implicaba hacerse maldito por Dios.

Así fue. Lo condenaron y lo mataron. Él era inocente, pero debía hacerse pasar culpable. Cuando murió pagó la deuda de los otros. Algunas personas en las que él confió y les contó el plan no creyeron. En realidad era muy difícil creer eso. Además, porque este plan contemplaba que luego de hacerse matar, él volvería a vivir. Otras personas, se rieron en su cara cuando lo vieron agonizando. Sin embargo, cuando lo enterraron pusieron tal seguridad que era imposible que alguien saliera o entrara de ahí.

Pasaron unos días. Sus amigos estaban tristes. En medio de su tristeza iban caminando cuando Él se les apareció en el camino y les recordó las palabras que les había dicho. ¡No lo podían creer! era cierta toda aquella locura. Él estaba vivo.

El cheque al portador estaba firmado por el dueño de la deuda, para que todo el que creyera en este gesto y en el que hizo semejante gesto de generosidad, tuviera su deuda paga y pudiera relacionarse nuevamente con ellos en una nueva relación, restaurada de personas declaradas inocentes.

El crimen perfecto había sido consumado una vez y para siempre. Una deuda pagada por la sangre de un inocente. El único inocente que no tenía ninguna relación con la deuda, pero que era el único que podía hacer que a través de Él, se pagara esta deuda imposible.

Hoy en día, el cheque al portador está ahí, disponible, para que los deudores que todavía no han saldado su deuda lo hagan. ¿Sabías que tú tienes esta deuda? Cuando naciste, heredaste esta condición aun sin haber hecho nada ni bueno ni malo, porque el primer hombre del cual vienes fue quien la adquirió y por él entró esta condición a todos los hombres: muerte, condenación y pecado. Pero el Señor Jesucristo decidió morir por ti para pagar tu deuda con el Padre y reconciliarte con Él, dándote perdón de tus pecados, salvación y vida eterna.

Él mismo vino a morir en una cruz pero el Padre lo resucitó. Está vivo y va a volver por quienes hemos creído en este crimen loco y perfecto de amor.

Créele, anímate y toma el cheque. Recíbelo.

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